Durante años pensé que hacer profiteroles sin gluten en casa era una lotería. Algunas veces subían, otras se quedaban planos, otras estaban huecos pero húmedos por dentro. No era falta de técnica, era falta de comprender cómo se comporta la pasta choux sin gluten y aceptar que no funciona igual que la tradicional.
Con el tiempo, después de muchas pruebas, entendí que la clave no está en copiar recetas con gluten, sino en formular una masa pensada desde cero, respetando digestión, inflamación y estabilidad hormonal. Hoy esta es la receta que utilizo siempre, y no falla.

Por qué la pasta choux sin gluten falla (y cómo evitarlo)
Las recetas tradicionales no funcionan igual cuando eliminamos el gluten. En la masa choux sin gluten los errores más comunes son:
- Exceso de humedad
- Harinas mal equilibradas
- Huevos añadidos sin observar la textura
- Horneado insuficiente
Por eso no copio recetas clásicas: adapto la técnica a ingredientes sin gluten reales y digestivos.
La pasta choux clásica depende del gluten para crear estructura. Cuando lo eliminas, necesitas:
- Almidones bien equilibrados
- Control absoluto de la humedad
- Entender cuándo la masa ya está “lista”
En mi caso, la base que mejor funciona es mezclar almidón de tapioca, harina de arroz integral y almidón de patata. Esta combinación aporta elasticidad, cuerpo y ligereza sin recurrir a mezclas industriales.
Cuando mezclo los ingredientes secos en un bol —80 g de almidón de tapioca, 45 g de harina de arroz integral y 40 g de almidón de patata— ya sé que estoy creando una estructura estable que luego se comporta bien en el horno.
La importancia del líquido y la grasa
Uno de los grandes errores que veo es usar solo agua. Yo siempre combino bebida de almendras o coco y agua, porque así la masa queda más sedosa.
En el cazo junto:
- la bebida vegetal
- el agua
- 115 g de mantequilla eco o aceite de coco solidificado
- ½ cucharadita de glicina
- ½ cucharadita de sal
Cuando empieza a hervir, añado los secos todos de golpe y remuevo sin parar. En uno o dos minutos la masa se despega de las paredes y se convierte en una bola compacta. Ese momento es crucial: en cuanto se forma la bola, retiro del fuego.
Como chef enfocada en salud hormonal, este paso es importante: usar grasas estables y evitar picos de estrés metabólico mejora tanto la textura como la digestión posterior.
Glicina como edulcorante: por qué la utilizo en mis profiteroles sin gluten
Uno de los ingredientes que más llama la atención en esta receta de profiteroles sin gluten es la glicina, y no es casualidad. La utilizo tanto en la pasta choux como en la crema pastelera porque, después de muchas pruebas, es el edulcorante que mejor encaja con una cocina sin gluten enfocada a la salud hormonal y digestiva.
La glicina es un aminoácido con sabor naturalmente dulce que no actúa como un azúcar convencional. No provoca picos bruscos de glucosa ni de insulina, algo fundamental cuando queremos evitar inflamación, fatiga o desajustes hormonales, especialmente en recetas dulces que tradicionalmente van cargadas de azúcar refinado.
En la práctica, cuando añado ½ cucharadita de glicina a la masa choux sin gluten, no busco dulzor intenso, sino equilibrar sabores y suavizar el perfil final de la masa. En la crema pastelera, consigo una textura sedosa y un dulzor limpio que no empalaga ni enmascara la vainilla o el chocolate.
Por qué prefiero la glicina frente a otros edulcorantes
En cocina saludable he probado prácticamente todos los edulcorantes: azúcar de coco, panela, siropes, miel, eritritol, stevia… y cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes cuando se usan de forma habitual.
La glicina me gusta porque:
- No genera picos de glucosa
- No altera el sabor final con regustos extraños
- No interfiere en la estructura de la pasta choux sin gluten
- Es bien tolerada a nivel digestivo
- Aporta un dulzor suave y estable al hornear
Esto es especialmente importante en recetas técnicas como los profiteroles sin gluten, donde un edulcorante mal elegido puede afectar al secado de la masa, a la expansión en el horno o a la estabilidad del relleno.
Huevos: textura, no cantidad fija
Aquí es donde más confía la gente en números, y menos en sensaciones. Yo añado 4 a 5 huevos ligeramente batidos, uno a uno, integrando completamente antes de añadir el siguiente.
Después de cada huevo, observo. La masa tiene que quedar brillante, cremosa, como un hummus espeso. Esa descripción no es casual: si fluye demasiado, no sube; si está seca, se agrieta.
Antes de añadir los huevos, siempre dejo salir el vapor con una espátula. Saltarse esto es una de las razones por las que muchos profiteroles sin gluten fracasan.
Formado y horneado de los profiteroles sin gluten
Paso la masa a una manga pastelera con boquilla mediana y formo bolas de 4–5 cm, dejando espacio entre ellas. Si la masa se pega, me humedezco los dedos y listo.
El horno va a 200 ºC, y aquí hay una norma de oro:
👉 no abrir la puerta en los primeros 20 minutos.
Los horneo entre 25 y 35 minutos, hasta que estén bien dorados. Prefiero que queden un poco más secos por dentro antes que sacarlos pronto y que se hundan al enfriar. Luego pasan a una rejilla para perder humedad residual.
Crema pastelera sin gluten y sin picos de azúcar
Para el relleno utilizo una crema pastelera sin azúcares, mucho más amable con el sistema hormonal.
El relleno se puede adaptar fácilmente, podrías rellenarlos con crema de coco para un perfil más antiinflamatorio o trufa de chocolate negro para ocasiones especiales.

Cobertura de chocolate (simple y honesta)
Esto no es esencial pero para crear con los profiteroles una corona de Navidad, decidí bañarlos en cobertura de chocolate y luego espolvorear harina de coco haciendo como si fuese nieve.
Trucos finales para que la pasta choux sin gluten salga perfecta
- Respeta textura, no cantidades rígidas
- Seca bien la masa antes de añadir huevos
- Mejor hornear un poco de más que de menos
- Enfría siempre sobre rejilla
Por qué estos profiteroles sin gluten funcionan siempre
Porque no están pensados como sustituto, sino como receta propia:
- Sin mezclas comerciales
- Con control de humedad
- Con grasas y azúcares que respetan el cuerpo
- Desde la experiencia real, no desde teoría
Estos profiteroles sin gluten no solo suben y se mantienen: sientan bien y se disfrutan sin culpa.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué mis profiteroles sin gluten se hunden?
Porque quedan húmedos por dentro o el horno se abre antes de tiempo.
¿Puedo congelar los profiteroles sin gluten?
Sí, sin relleno. Se hornean 5 minutos al sacarlos.
¿Qué harina es mejor para la pasta choux sin gluten?
La combinación de tapioca + arroz integral + patata es mucho más estable que una sola harina.

- 80 g almidón de tapioca
- 45 g harina de arroz integral
- 40 g almidón de patata
- 115 ml bebida de almendras o coco
- 115 ml agua a temperatura ambiente
- 115 g mantequilla eco o aceite de coco solidificado cortada en trozos de 2 cm
- 1/2 cucharadita glicina
- 1/2 cucharadita sal
- 4-5 huevos ligeramente batidos
- 450 ml bebida vegetal
- 60-70 g glicina
- 1 vaina de vainilla
- 1 yema
- 1 huevo
- 35-40 g maicena o almidón de tapioca
- 2 cucharadas mantequilla eco
- 150 g cobertura de chocolate mín 70%
- 1 cucharada mantequilla eco
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Precalienta el horno a 200ºC. Forra dos bandejas de horno con papel vegetal
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En un bol mezcla el almidón de tapioca, la harina de arroz y el almidón de patata
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En un cazo junta la bebida vegetal, el agua, la mantequilla, la glicina y la sal. Deja que empiece a hervir a fuego medio alto. Entonces añade los ingredientes secos todos de golpe. Da vueltas con una cuchara de madera. Continúa mezclando hasta que la masa se combine, no se pegue a las paredes del cazo, 1-2 minutos. Tan pronto como se forme una bola, retira del fuego.
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Usando una espátula, da vueltas y deja salir el vapor de la masa. Añade un huevo y mezcla hasta que esté bien integrado, repite con otro huevo y así hasta haber añadido 4 huevos, observa la masa que se vea brillante, cremosa, como si fuese un hummus espeso. Si ves que está seca añade el 5º huevo.
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Pon la masa en una manga pastelera con una boquilla mediana, lisa o estrellada, y forma bolas de unos 4-5cm de diámetro, dejando un par de centímetros entre cada bola. Si notas que la masa se pega a la boquilla ayúdate con los dedos humedecidos para que se suelte.
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Hornea unos 25-35 minutos, importante no abras la puerta del horno los primeros 20 minutos. Los profiteroles tienen que estar dorados y por dentro la masa tiene que estar más bien seca para que no se hundan. Déjalos enfriar en una rejilla
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Calentar bebida vegetal con mitad de la glicina y la vainilla, a fuego medio hasta que empiece a burbujear
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Mientras tanto mezclar resto de la glicina, yema, huevo, maicena y batir bien. Añadir la leche caliente mientras remueves. Verter de nuevo al cazo y calentar a fuego medio-bajo dando vueltas constantemente hasta que espese.
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Retira del fuego y cuela virtiendo la crema en un bol o recipiente, sigue dando vueltas para enfriar un poco la crema y que se le vaya el humo que echa. En ese punto añade la mantequilla poco a poco y ves dando vueltas para que se derrita y la crema quede más sedosa y cremosa.
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Cubre con un plástico que toque la superficie para que no se forme costra.
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Derrite el chocolate con la mantequilla.
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Cuando estén los profiteroles y la crema frías, pon la crema en una manga pastelera con una boquilla pequeña. Haz un agujero en la base del profiterol y rellena con la manga pastelera. Después moja la parte de arriba del profiterol en la cobertura del chocolate, pon en la rejilla y deja que el chocolate se solidifique
